Además de tener aviones eficientes, volar con eficiencia también contribuye a conseguir un bajo consumo de queroseno. SWISS apuesta por volar con un método de vuelo de bajo consumo, por optimizar las rutas de vuelo y el peso del repostaje.
Repostar sólo lo necesario
Cada kilogramo de combustible de más supone un mayor consumo: simplemente para transportar una tonelada de queroseno en un vuelo de larga distancia se necesitan unos 300 kilogramos de queroseno. Por ello es primordial repostar sólo la cantidad que el avión realmente necesita. El sistema de gestión de combustible de SWISS analiza datos de planificación del vuelo que va a realizarse, como las condiciones meteorológicas, vientos, tráfico en la ruta, rutas asignadas y carga. Basándose en ellas, se pronostica la cantidad más exacta posible de queroseno y se asesora a los pilotos para determinar la cantidad de repostaje adecuada.
Volar de forma inteligente
Los pilotos de SWISS conocen las formas de ahorrar queroseno durante el vuelo: en los tramos europeos no vuelan a la velocidad máxima durante la fase de viaje. Allá donde las restricciones acústicas lo permiten, ya aceleran a una altura de 1500 pies en lugar de a 3000 pies de altura en el aeropuerto. De esta manera, la resistencia aerodinámica de los flaps se reduce antes y se reduce el consumo de combustible.
Además, los pilotos también disponen de un ingenioso sistema de gestión de vuelo. Éste permite adaptar la altura de vuelo y la velocidad de manera óptima a las condiciones pertinentes como los vientos en altura y la temperatura, así como al peso actual del avión.
Durante un vuelo de larga distancia, un sistema calcula el centro de gravedad del avión y optimiza su posición en el aire trasvasando por bomba el combustible. Así se reduce la resistencia aerodinámica y se reduce el consumo.
Reducir la carga
Si en cada avión de SWISS se consigue ahorrar tan solo un kilo de peso vacío, se ahorran 10 toneladas de queroseno, y las emisiones de CO2 se reducen en 31 toneladas al año. Por ello, SWISS reduce el peso de su equipamiento móvil allá donde sea posible. La premisa es encontrar el equilibrio entre las necesidades de los clientes y el peso de carga. Así, por ejemplo, en los últimos años SWISS ha reducido el peso de catering de los vuelos de larga distancia en una media de 500 kilogramos.